Bienvenida del Rector

El Rector de la Universidad Marista se dirige a toda la comunidad universitaria 

A TODA LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA:

Iniciar cualquier proyecto es una experiencia que nos lleva a plantearnos nuevas y variadas expectativas, considerando que se presentarán ciertos tipos de riesgo y también alguna incertidumbre. La realización de metas importantes en la vida de una persona como el hecho de llegar a un nuevo ambiente de trabajo, es, sin duda, un momento crítico: el miedo a lo desconocido, la alternativa del aprendizaje, la posibilidad de la vivencia en conflicto con el deber ser y la realidad sentidas son algunas de las consecuencias que se nos presentan.

No debemos olvidar que educar es, juntamente con la esperanza y la solidaridad, la globalización que nuestro mundo requiere con valor, con esfuerzo, con ilusión y con creatividad. Recordemos que la educación es la práctica más poderosa para enaltecer la convivencia, la apertura, la generosidad y el compromiso colectivo.

Educamos para tener vida, para generar procesos, para desarrollar proyectos, para crecer en las cualidades y aptitudes, para ser en el hacer y concienciar contra lo que no es natural al ser humano, lo que lleva a su destrucción, desarrollemos lo fundamental del Ser Humano y trascendamos hasta el infinito.

La educación es un proceso continuo que implica la transformación de la conducta del ser humano y se manifiesta en cada uno de sus actos. La educación es un proceso inacabable de adquirir conocimientos y de ser un medio de crear relaciones entre los individuos enriqueciendo la experiencia de cada ser para enfrentar, desde su perspectiva individual pero complementaria, los retos y desafíos que se le presentan. La educación es aprender a aprender para ir confrontando e inventando soluciones a situaciones nuevas y vitales.

Al comenzar cualquier actividad es importante invocar a Aquel que todo lo puede para que derrame su bendición sobre cada uno de nosotros a lo largo de los días de la actividad que emprendemos. Poner en manos de Dios aquello que iniciamos, con los temores y esperanzas, las alegrías y tristezas, las expectativas y realidades, son sin duda oportunidades de descubrir en nosotros mismos una nueva forma de ver las cosas.

Somos responsables de lo que hacemos, decimos, pensamos, obramos desde la infinita raíz de nosotros mismos, desde nuestra razón de ser, la del ser humano. Somos libres para pensar, para imaginar, para crear, para trabajar, para estudiar; nuestra capacidad más grande es ésta: la libertad. Y debemos de ser responsables y libres para hacer crecer y desarrollar nuestras capacidades, aptitudes, cualidades y aptitudes, éstas que nos hacen, a cada uno, únicos e irrepetibles, despertando cada uno la imaginación, motivando su inventiva, desarrollando su creatividad y enriqueciendo su espíritu.

Ciertamente ser capaces de dar una palabra de aliento y de realizar una crítica constructiva, propositiva nos da la oportunidad de crecer en toda nuestras dimensiones como seres humanos, reconociendo que somos producto de nuestra cultura y que en la medida que lo deseemos debemos cuidarla, fomentarla, practicarla y conocerla.

La Universidad Marista desea ofrecer una formación a las nuevas generaciones en justo equilibro entre los conocimientos académicos y científicos, la práctica del deporte, el aprecio por la cultura y el desarrollo del talento artístico, dando respuestas adecuadas a las necesidades del ser humano de hoy, del siglo XXI, en el tiempo y en el espacio; en las circunstancias y derroteros, desde la realidad del entorno y en la situación que nos toca vivir, afrontándola y confrontándola, asumiendo deberes y responsabilidades así como exigiendo el respeto a los derechos individuales y a las obligaciones, preservando todo ello, en el marco de nuestro modelo educativo, el interés por una formación integral humanística.

Hacer de nuestra comunidad universitaria un lugar de encuentro para todos aquellos que asisten a ella y dibujar la sociedad lo más representativamente posible es ya una realidad que nos exige, que nos confronta y que nos humaniza.

Crezcamos frente a los desafíos que se nos presentan: compartámoslos y creamos en ellos como el reto que nos hace aglutinarnos y solidarizarnos; Levantemos la vista y encontremos nuevos derroteros para cada uno de nosotros; Encontremos respuestas nuevas a nuestras inquietudes que generan cuestionamiento en la búsqueda de todo ser: el Bien, como sinónimo de felicidad; Demos respuestas valientes e inéditas a situaciones actuales y decisivas de nuestras vidas.

 Alexandro Aldape Barrios
RECTOR